MUJERES “PARIDAS” POR SUS HIJOS

Cultura Noticia

Recuerdo la firmeza de su voz, reflejo de la seguridad de sus ideas, su mirada que escrutaba. A pesar de los años, nada era débil en ella.

Estaba ahí porque sus hijos militantes habían sido secuestrados y desaparecidos. Hebe estaba ahí, ella misma militante. Ahora, sentada, se le notaban los años, pero en sus ojos veo el tiempo en que con otras mujeres se ataban en la cabeza los pañales de sus hijos para reclamar “vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Y esos hijos parieron a sus madres, y esas madres fueron luz, lucha, y esperanza, de las que “luchan toda la vida” diría Brecht.

Y con el paso del tiempo, esas madres fueron adoptando causas que venían con nuevas hijas e hijos y fueron acompañando luchas, sin negociar nunca con el poder, diciendo las cosas de frente, mirando a los canallas a los ojos sin ponerle nunca un precio a la vida de sus hijos ni considerar el olvido como una opción. Por eso, y por mucho más, ella podía tutear a nuestros gobernantes y jalarles de la oreja.

Hebe FUE la mama (sin la tilde del castellano). Era un espejo ante el cual nadie podía claudicar por el embrujo de su firmeza. Ama de casa hasta que desaparecieron a su hija. Organizadora de las madres de los desaparecidos, tesonera marchista de cada jueves cuando la dictadura y cuando la demodura y hasta su última semana en esta tierra.

Hebe ahora es eterna, es memoria y es combate ¿acaso no es ese el material con el que los militantes hacemos los sueños?

Jaime Iturri Salmón

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