18 DE DICIEMBRE ES SINÓNIMO DE DESCOLONIZACIÓN

Noticia

Era domingo. Aquel día, sucedió algo extraordinario para un país, que había sido alumno sobresaliente, en aquella práctica colonial del auto desprecio; gana las elecciones generales, un indígena.

Nadie entendía qué cosa estaba sucediendo en la calle.

La radio y la tele, se negaban a emitir los resultados oficiales.

El mismo indígena, que doscientos años antes, había jurado que regresaría, había logrado el 54% de los votos.

Bolivia era un país, que a golpe de repeticiones aprendió a escupirse toda vez que se miraba al espejo, país acostumbrado a creer en cualquier alucinación, pero que un día pudiese suceder lo que sucedió el 18 de diciembre, jamás.

Se había desordenado el universo, esto no estaba sucediendo, se decían unos a otros los viejos oligarcas, racistas todos.

Este acontecimiento marca una ruptura, entre el país deshabitado que se niega a sí mismo y el ajayu compartido que sueña comprender quién había sido, y quién podría llegar a ser.

Los empresarios, que cogobernaron en casi todos los regímenes militares y democráticos de la historia del país; no lo pueden creer, no lo quieren creer.

En el insomnio de aquella noche, deciden no renunciar a ningún plan para desestabilizar a este gobierno de alucinados.

Al día siguiente (19/12/2005), las oligarquías todavía confían en que los medios de comunicación y los rumores de corridas bancarias, destrozarán rápidamente al gobierno de indígenas y que la sociedad pedirá a gritos, que algún empresario venga a salvarlos del infierno de la híper inflación, de este ejército de chiflados que en plena plaza principal, instalaron un reloj que contaba el tiempo al revés.

En una extraordinaria concentración en Tiahuanaco, parado en “La Puerta del Cosmos”, el hombre pronuncia: “No solamente Evo es Presidente, hermanas y hermanos, aymaras, quechuas, guaranís, mojeños, todo el pueblo somos Presidente…”, grita.

La oposición, jura que le hará la vida imposible en el Congreso, en el Senado, bloquearán la economía y las carreteras, golpearán y matarán.

Y aunque las bajas sean siempre indígenas y campesinos; las grandes cadenas de noticias, dirán que fue un enfrentamiento.

¿Con qué derecho? Se preguntan las oligarquías histéricas.

¿Con qué derecho, estos indios de mierda se sientan en el palacio que nosotros construimos para nosotros?

¿Pero si éstos, eran nuestros sirvientes?

¿Con qué derecho, viajan por el mundo representándonos, a nosotros que hablamos inglés, que tenemos la piel blanca y que tuvimos la  mala suerte de nacer en este país de mierda?

¿Con qué derecho, opinan sobre cuestiones de Estado? Pero si nosotros construimos un Estado de derecho, para que ustedes aprendan a ser personas, pero fracasamos, se quedaron en animales.

¿Con qué derecho, se nombran ministros entre ustedes? ¿Pero si ustedes ni siquiera saben pronunciar las palabras? repiten hasta el cansancio las oligarquías histéricas.

“Ustedes no van a poder” nos dijeron desde el primer día. “sin  nosotros, ustedes no van a poder”

Sin embargo, el pueblo, pudo más, mucho más.

Lo contrario a lo que sucedió el 18 de diciembre de 2005, es la colonización.

El fin de una larga noche.    

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